CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA


Epidemia


La palabra epidemia viene de epi que es sobre y demos que es pueblo. El virus cae sobre el pueblo. Pero virus en latín es veneno, y veneno en indoeuropeo es wen-es-so que es una poción mágica. El veneno, wen-es-no, viene de wen-es que significa deseo.


Una epidemia viral, en esta vertiente del lenguaje, es una poción mágica que deja caer el deseo sobre el pueblo.


Estamos inmersos en una cultura, en el malestar en la cultura, donde la pulsión de muerte se ha desmezclado diría Freud, se ha desbordado en el espacio público. Aquí donde el crimen se ha vuelto cotidiano, de pronto aparece una pandemia. Todos llevamos en
nuestras manos el poder de contagiar, de envenenar. Se hace manifiesto el deseo inconsciente de liquidar al otro, al prójimo. En ese punto aparece la prohibición por parte del estado. Se prohíbe el deseo, y se instaura la sana distancia.


Qué extraña coincidencia mexicana. Cuando nuestra sociedad agoniza en medio de tanta violencia criminal, un virus desata la prohibición; la ley se pronuncia. Si la cercanía nos mata, entonces prohibido acercarse. Laven todos el deseo criminal que habita sus manos. Quizá llegó el tiempo de construir una nueva civilización en México. Hagamos juntos, una nueva cultura que esté menos atiborrada de malestar.

 

Alejandro Salamonovitz W.

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

 

La apuesta psicoanalítica es que en cada sesión, analista y analizante logren la tarea conjunta de ir hacia adentro. Juntos, trabajan la apuesta de que cada sesión represente un viaje hacia el autoconocimiento, ya que, aquello que desconocemos de nosotros mismos puede tener costosas consecuencias.


El psicoanálisis promueve un espacio para el autodescubrimiento, un espacio donde se puedan decir las cosas que callamos y desde ahí, nos gobiernan.


Decirlas significa entonces, ser un poco más libres.


Paulina Palacios.

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

De violencia

 

La violencia es social, referida a una historia de las tramas y dispositivos del poder. Lo singular, lo propio de cada persona, es la furia, la saña, el odio y sus homólogos, en fin, el crimen. El distingo merece una reflexión. Se trata de no hacer de la violencia social, una coartada para entender o justificar la furia personal. No son los videos o películas violentas, las noticias de corruptelas y amaños, las tramas de una justicia falseada, etc., los que detonan la furia, salvo cuando se vuelve contra todo eso porque violenta la ética personal. Lo que sí hacen todas estas violencias es autorizar la furia, toda vez que hacen de la ética, en apariencia compartida, un juguete diseñado a petición de parte. La autoridad autoriza, pero no fabrica autores, más que aquellos que de antemano son cómplices complacientes. Los crímenes llevados a cabo por personas singulares, estos cómplices, implican una moral y una ética cuyos motivos se localizan en su propia biografía. Por eso es que increpar a la autoridad que autoriza, es reivindicar una autoría incubada en un tejido familiar y social de autorías no autorizadas a diseñar futuros fuera de sus márgenes. La desobediencia, el desafío, etc., no todos tendrían que ser considerados como faltas a la autoridad que falta, y entonces fortalecerla para someter, también es posible que puedan ser los primeros pasos o balbuceos a favor de la autoría.


Carlos Fernández Gaos

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

¿Para qué un psicoanálisis?

 

Inhibimos el juego propio para jugar el que todos jugamos. Enajenamos el pensamiento en una razón sin co-razón, sometemos el sentir propio al apropiado; entendemos según las reglas ajenas del entendí-miento; vivimos en soledad gregaria en la que cada uno, queda condenado a su imposible unicidad.

 

¿Para qué un psicoanálisis? para que el des-anudamiento de estas tramas, y muchas más, nos abra condiciones para transitar de la anestesia del empastilla-miento, a la decisión restituyente.

 

Carlos Fernández Gaos

 

Cita completa: Todo niño que juega se comporta como un poeta, pues se crea un mundo propio o mejor dicho, inserta las cosas en su mundo en un nuevo orden que le agrada.

 

«Esta frase me llevó a considerar que la propia ‘teoría psicoanalítica’, podía ser también un modo de insertar las cosas en el mundo humano en un nuevo orden que agrada. Lo que clarifica, agrada. Freud jugó como poeta. Su obra, que mereció el Premio Goethe, tomó forma de teoría, otro modo de jugar, aunque constreñido a ciertas reglas del juego. Había que ceñirse para no ser mal-decido, mal-dito. Claro está, que lo bien dicho, lo ben-dito, era potestad de una razón del poder que se hizo pasar por poder de la razón. Con-vencer con la razón terminó por excluir al conmover con co-razón».

 

Carlos Fernández Gaos

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA.

 

 

Uno de los logros del sujeto es abandonar la ilusión de fusión corporal, a partir de que adquiere el lenguaje va construyendo ideas y pensamientos propios que suele comunicar; poco a poco se va percatando de que el universo omnipotente en el que se movía en sus primeros tiempos y que le adjudicaba a la madre, puede ser destituido, que ella no lo sabe todo. Pone a prueba ésto manteniendo en secreto algún evento y si, efectivamente, la madre no se percata del secreto o, simplemente, permite que el niño “juegue” a ocultar(se)(le), entonces se posibilita el piso sobre el que se desarrolla la fantasía.


En la clínica psicoanalítica observamos frecuentemente cómo esa función del poder-pensar- secreto, no operó o quedó fracturada, de manera tal que el pensamiento se torna peligroso y la fantasía se inhibe.


Yolanda Alquicira Sahagún.

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICANALÍTICA

 

Con mucha frecuencia escuchamos a personas que acuden a nuestros consultorios pidiendo alivio rápido para su sufrimiento.

 

Sufren mucho y están atravesados por el sello de la época: la inmediatez. Mala combinación. El psiquismo no responde a esta demanda, además, con seguridad el padecer tiene mucho tiempo gestándose.

 

Cuando se sufre y se tiene la valentía de hacer una cita con un psicoanalista habría que tener la paciencia y una cuota, en este momento inicial, de amor por sí mismo para viajar a las profundidades y rescatarse; para investigar y responderse cómo es que llegó a ese sufrimiento; para trabajar arduamente y hacer otras conexiones, resignificar y así, sólo así, abrir la esperanza de hacer algo diferente. Vivir.

 

Olga Granados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Participación de Carlos Fernández Gaos en Argentina en el marco del quinto aniversario De Inconscientes.

 

Vengo de otro país al país del otro, al país “De inconscientes”, que es el otro de este país en el que me encuentro. País de inconscientes —dicho así, y en el sentido popular del término “inconsciente”—, podría decir que me encuentro en un país de irresponsables locos, o locos irresponsables, en el orden que cada quien prefiera, pero aquí me encuentro.  Somos, los psicoanalistas, nos-otros, los otros fuera del país de los discursos del “deber saber para saber deber”. Y el psicoanálisis, en tanto indisciplina, es a ese país, a esa cultura, como lo inconsciente al sujeto. Es decir: incómodo.

Pienso la relación del psicoanálisis con la cultura como, por así llamarla, “peninsular”: solo una parte de su territorio se relaciona con esa homogeneidad tan preciada al afán de hegemonizar. Y es una relación que la increpa y la pone en tensión. Sin duda, una relación incómoda. Increpar a la homogeneidad que da forma a ese país en el continente que contiene, que retiene en sus márgenes y fronteras, y acecha lo diferente para hacerlo suyo, su-Yo nacional. Yo que para nos-otros, a lo más, sería apellido, si no queremos pagar el precio de rendir lo propio y singular a lo común y homogéneo.

 

Fiesta “De inconscientes”. ¡Los inconscientes están de fiesta! Festejaremos las locuras irresponsables. ¡Vaya festín al que estamos convocados! Pero las ilusiones catárticas cayeron pronto. En efecto, es un festín al que estamos convocados, con bocados de empanadas y hasta vino, una buena manera de festejar estos otros de afuera de los normales normados.

Estar afuera es no estar en un lugar específico. Muchos lugares afuera son posibles. El arte —otra indisciplina—, en todas sus variedades, es otro de ellos. En el interior del afuera hay muchas provincias posibles y, entre ellas y en cada una de ellas, habita un otro. No se trata, entonces, de reivindicar raíces provincianas, ni de ostentar emblemas de denominación de origen. No se trata, entonces, de con-vencer con razones, sino de conmover y promover co-razones. Esa es una consigna clínica del psicoanálisis de la que no me parece que tengamos que abjurar. Dar la cara a estos otros, enrostra con un rasgo común que es causa, no lugar: el movimiento psicoanalítico. Destaco movimiento, porque esa es la circunstancia consecuente con estar afuera. No es lugar sino causa. Eso, entre otras cosas, comparte el psicoanálisis con el arte.

 

En la po-ética psicoanalítica, son las entrañas las que engendran una palabra que no respeta, ni es leal, a ningún intento preconcebido de dar cuenta de ella. Esta po-ética es creación que sorprende, que asombra, que interroga, que amonesta la complacencia de un libreto preestablecido, y eso tiene un sentido poético. Se produce y acontece como experiencia, en ocasión del agujero que abre alguien que llamamos psicoanalista; así como la experiencia artística se produce en la ocasión que abre quien llamamos artista. Cabe recordar que la palabra “diván”, de origen persa, tiene la acepción de “colección de poesías”, lugar de poesía que sorprende y asombra. Por esto considero al psicoanálisis como ocasión poética. Más arte que ciencia, más sensibilidad que razón, más ocasión que dispositivo; y, como el arte, el psicoanálisis no resuelve, ni guía, ni norma la vida, tan solo la vuelve más intensa y profunda.

 

A mi parecer, hay mucho de esto, de ocasión, que abrió De Inconscientes. Llamar De inconscientes a este espacio no me parece solamente una ocurrencia sino una concurrencia, una co-incidencia; y, como bien saben, “incidir” proviene del latín cadere, propiamente “caer”, o sea, que coincidir podría entenderse como caer acompañado. Pero, además, De Inconscientes muy bien podría llamarse, o llevar por apellido, De Tropiezos y Caídas. Después de todo, caemos cuando lo inconsciente irrumpe, y eso lo hace siempre.

 

De Inconscientes es ese silencio, ese espacio, ese vacío que da ocasión a que unos locos irresponsables tropiecen y caigan. Que hablen con tropezones, de los tropezones y caídas inducidas por lo que vaga por debajo y por detrás de los relatos que escuchan. Quizá hablamos razonablemente por miedo a perder la razón, pero no olvidemos que el verdadero loco no es quien pierde la razón sino el que cree que la tiene toda. A fin de cuentas, algo vaga, también, por detrás de lo que hablamos, esa vagancia extra, esa extra-vagancia que está en el núcleo del psicoanálisis, que por muchas veladuras teóricas que le pongamos, irremediablemente caeremos.

 

Abrir este espacio de silencio, este afuera de los debates reivindicatorios como lo hizo De Inconscientes me parece una postura congruente con el movimiento psicoanalítico. No tributa a ninguna escuela psicoanalítica sino al psicoanálisis, a esa causa que es el movimiento psicoanalítico, porque para estar en movimiento no hay palabra que no tropiece y no caiga. No hay palabra que autorice autorías. La causa psicoanalítica, como la clínica, se escribe con palabras propias no con las apropiadas. De Inconscientes es espacio de prólogos y pre-textos del texto del psicoanálisis en permanente reescritura. Aquí me encuentro, en otras incidencias, otras caídas, sin dejar de inscribirlas en este proyecto de aprender a caer y de las caídas, pero no para acumularlas como experiencia sino experimentarlas como recordatorio de ese silencio necesario para que algo se cree, para que se engendre palabra.

Por todo lo anterior, este espacio, este lugar lleno de silencio, es el del encuentro en las caídas, es donde todas las palabras se precipitan reiterando el silencio como ocasión de nuevas palabras. Una suerte de “diván” colectivo. Ocasión de palabra propia que De Inconscientes acopia para componer una estupendas antología poética. Así, pues, mi enhorabuena, reconocimiento y agradecimiento a Iara Bianchi y a su equipo por abrir este no lugar, este vacío, ocasión para tropezar y poder caer bien, poder caernos bien.

 

Carlos Fernández Gaos.

CURSOS DE INVESTIGACIÓN EN Y DE LA OBRA FREUDIANA

 

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Los cursos que ahora proponemos son, cabalmente, eso, cursos, no en su acepción académica de transmisión de un saber, sino en tanto trayectos, rumbos, itinerarios intelectuales y hasta personales de Freud, y en los que cada participante habrá de trazar sus caracterizaciones transitando por sus laberintos. Es en virtud de ello que los escritos sugeridos no tengan más que una secuencia cronológica que los viabiliza.
La reunión de lecturas sugeridas en cada tema y curso, es solamente una entre sus vastas posibilidades. Podríamos haber optado por una agrupación más apegada a los temas ya estereotipados con los que se ha abordado la “enseñanza” del psicoanálisis, sin embargo ese proceder contenía el riesgo de transformar esas lecturas en saberes a transmitir, lo que podría implicar un eventual desliz hacia el academicismo que intentamos exorcizar. Consideramos que el psicoanálisis se enseña sí, pero en el sentido de que se muestra, se exhibe, se expone como itinerario de investigación, de trabajo clínico y de proceso de reflexión, de este modo queda al compromiso personal del lector el entramado de las incidencias que en ese itinerario encuentre.


Sede: Ciudad de México                                                                   Sede Cuernavaca


“Teoría sexual y complejo de Edipo”                                           “Teoría sexual y complejo de Edipo”


Sábado de 12:00 a 14:00                                                                   Sábado de 13:00 a 14:30


Con Paulina Palacios                                                                        Con Haydée Cáceres

 

 

CURSOS DE INVESTIGACIÓN EN Y DE LA OBRA FREUDIANA

 

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Desde Freud, la cultura se ha tenido que ir acostumbrando poco a poco a los impactos de su obra. Obra que no consiente aprendizaje, sino permanente reflexión y cuestionamiento (volver a Freud, sentenciaba Lacan). Es por eso que no puede ser juzgada con criterios de pertinencia o vigencia. Los agoreros de anacronismo del freudismo, o los academicistas, sacerdotes de la transmisión de las verdades conquistadas, no hacen sino cubrir la falta, “la cosa” que el discurso freudiano expone como renuncia de la radical imposibilidad de sujetarla. Freud no inaugura un saber sobre las verdades humanas, enuncia e instaura un proyecto de humano fundado en las omisiones de esa cultura que pretende convertir a la razón del poder en el poder de la razón. La obra freudiana incita proyectos más que seguir un programa.

 

El sinuoso itinerario que proponemos investigar, no constituye un programa, mucho menos de formación, no forma, en todo caso, deforma, pero sólo informa, expone sus incidencias, como necesaria condición para que el deseo de cada participante conduzca su propio curso. Su condición marginal respecto de los discursos academicistas, no admite formalización. No es posible formalizar lo que, por vocación es, en sí mismo, objeto de cuestionamiento.

 

Sede: Ciudad de México                                                 Sede Cuernavaca

“Del Psicoanálisis y sus raíces”                                      “La Interpretación de los sueños”

Viernes de 17:00 a 19:00                                                Sábado  de 11:15 a 12:45

Con Carmen Pardo B.                                                      Con Alejandro Salamonovitz                  

CURSOS DE INVESTIGACIÓN EN Y DE LA OBRA FREUDIANA

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La obra freudiana hunde sus colmillos en las vergüenzas, desgarra complacencias, desafía certezas.  Exhibe al actor detrás de sus personajes.

 

No es una visión del mundo.  No es programa ni discurso, sino proyecto y recurso de vidas posibles, mundos posibles.  Se  despliega como deconstrucción de saberes y acontece en las oscilaciones de silencios que no callan y de palabras que no dicen.

La deconstrucción de saberes es resultado ineludible e irrecusable de sus audaces e incisivas tesis, planteadas como enigmas y formuladas en los márgenes de los saberes oficializados: la de lo inconsciente y la de la sexualidad.  Fundamentos de elaboración de categorías y conceptos en compleja interrelación en los órdenes económico, dinámico y tópico que constituyen lo que se ha dado en llamar “Teoría Psicoanalítica”, dimensión que permanentemente apela al acontecimiento analítico conocido como “clínica psicoanalítica”, y ambas guiando la crítica de la cultura.  Este es el estatuto que leemos en la obra freudiana, no como disciplina sino, mejor aún, como indisciplina ante todo saber que no se interroga a sí mismo, incluido el del propio psicoanálisis.

 

Sede: Ciudad de México                                                            Sede: Cuernavaca

                                                           

“Los paradigmas clínicos y su fenomenología”                   “El trabajo analítico”             

Miércoles de 18:00 a 20:00 hrs.                                                Sábados de 9:30 a 11:00

Con Haydée Cáceres                                                                  Con Carlos Fernández Gaos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

Freud decía, y los psicoanalistas lo seguimos corroborando, que  el sueño es “la vía regia al inconciente”.

 

En efecto, todo el que se haya o esté analizando ha comprobado que desde las imágenes que recordamos de nuestros sueños van apareciendo asociaciones que nos llevan a descubrir algo que no sabíamos o que sabíamos sin darle ninguna importancia, en relación a lo que nos preocupaba o preocupa conscientemente.

 

En el epígrafe de la Interpretación de los sueños cita :

 

                Flectere si nequeo superos, Aqueronta Movebos

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Lo que significa “remover el mundo subterráneo”, con lo que pretendía destacar que el  deseo rechazado por las instancias mentales superiores (reprimido) remueve el mundo mental subterráneo, o sea el inconsciente, para “ser escuchado”. Por lo que  todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia.

 

El sueño se presenta en imágenes y la mayoría de las veces no hay relación entre ellas. De ahí que ofrezca ese estilo nada organizado. Pero lo organizado se puede ir asomando a través de las asociaciones del paciente que van apareciendo en el trabajo analítico.

 

Para entender con cabalidad estas palabras, analizarse es el mejor camino.

 

Carmen Pardo B.

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 


Vergüenza y culpa en la soledad del silencio, pero también ira y odio que claman,reclaman, venganza, justicia reparadora de los estragos que dejó el brutal vendaval de experiencias y sensaciones inéditas. ¿Cómo registrar lo que sólo fue pasmo, angustia, desconcierto, perturbación, terror? Lo sucedido no era previsible, pero hoy se configura un sentido con fragmentos de signos antes inadvertidos. Para la víctima, o, testigo, su silencio cuestiona si algo de su propia voluntad o deseo, pudo haber participado. Sin embargo, ese silencio no fue callar, sino caer; en la incertidumbre, en el desamparo, en la locura del sinsentido. La continuidad de su mundo fue destruida, pero el silencio no fue cómplice, sino horadación del sentido. Hueco, herida que, a modo de nueva boca, quedó abierta para abrevar de algún nuevo sentido que pueda convertirla en cicatriz.

La mirada, herida, vaga invocando ecos, historias, palabras que den sentido al sentido desahuciado. Grita el cuerpo enfermo, el cuerpo lesionado, demandando palabras para escribir la biografía íntima estrangulada. La ley y la medicina científico-técnica, atienden la demanda, pero sus palabras narran una biografía de antemano escrita que le es ajena. Bálsamo, sí, pero que embalsama, momifica lo íntimamente propio, que despojado de entrañas, quedará envuelto en los vendajes humedecidos de ensalmos y oraciones. En cambio, cuando se engendra la palabra propia, hasta los dioses callan.

 


Carlos Fernández Gaos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En torno al secreto:


Los secretos son frecuentes en las familias, nos encontramos en la clínica psicoanalítica frente a fenómenos de secretos transmitidos a través de las generaciones, los cuales van haciendo efecto en el sujeto.  Ante el desvelamiento de los secretos surge la pregunta, ¿los padres tienen que decirlo todo para no afectar a sus hijos?, ¿tienen que ser transparentes en sus vidas? interrogantes que pueden tener una manera de resolverse aparentemente simple, si se privilegia el razonamiento de que el secreto encripta las identificaciones entonces, la verdad, por más dolorosa que pueda ser, siempre es mejor que un secreto que le va a costar al sujeto gran cantidad de energía para su mantenimiento y defensa.    Sin embargo, el secreto también tiene su propósito y su función, una de ellas es la creación de intimidad en el sujeto. 


Seguiremos hablando de ello…

 

Yolanda Alquicira Sahagún

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ENCUENTRO CON EL NO-OTRO

 

Es difícil arriesgarse a dejar caer las construcciones imaginarias que edifican nuestros deseos de ver a otro moldeado con nuestras expectativas. Casi siempre el otro no es más que uno mismo vestido de pseudo-otredad. Así el mundo gira en un caleidoscopio hecho de los pedazos de nuestro yo atormentado por la soledad.

Abandonar esas imágenes protésicas en busca de otro verdadero, es un intrépido salto al vacío montado en nuestra confianza de que el otro existe, y que podrá sujetarnos la mano en la fría noche de la soledad hecha de silencio.

La pesadilla de este siglo XXI es que el otro es una especie en extinción. Los hijos de este siglo, los orfans -palabra hecha de infans, niño que no habla, y huérfano, niño separado de sus padres, crea el concepto de niño separado del habla-, todos los orfans deambulan encapsulados en su narcisismo exacerbado, separados de la palabra. El intrépido salto en busca del otro, acto que suelta las amarras de nuestro yo hecho de imaginerías, suele terminar en caída libre al no poder sujetarnos de ese otro-espejismo, muerto-vivo, orfans, ente construido en el fracaso social de la tarea subjetivante. Doloroso, terrible y melancolizante encuentro con el no-otro.

¿Cómo subjetivarse en un mundo sin sujetos, armado de masas narcisizadas que no escuchan ni miran nada otro que ellos mismos?

 

Alejandro Salamonovitz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo decir y escuchar? Decir siempre será impreciso, y escuchar siempre será en favor de lo que se quiere, o, desea. Renunciar a la precisión, a la explicación, a la intención, y dar lugar a la ambigüedad, a la incoherencia, al equívoco, parece una consigna conveniente para producir un decir insólito, inédito, sorpresivo, que puede causar risa, pero también, que asuste, que angustie. Y, sin embargo, no basta una consigna. Nada de esto se produce por obediencia a ella. El relato persigue complicidad, y la escucha tiene que ser otra, traidora, inconforme, enemiga, pero aliada en la causa de la emancipación.

 

 

 

Carlos Fernández Gaos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

El Psicoanálisis plantea una verdadera subversión del sujeto respecto del sujeto de la razón, del sujeto de la filosofía.

 

No porque pienso soy, diría Lacan, sino que “soy desde donde no pienso”. El sujeto del inconsciente en el doble sentido: no conozco qué me determina y también, sujeto sujetado a aquello que no sabe.

 

“No sé qué me pasa”, “No sé qué quiero” nos dice alguien, cuando demanda un tratamiento psicoanalítico.   Ese “no saber” es lo que apela a lo inconsciente.

 

Principal aportación del psicoanálisis a los estudiosos del fenómeno humano y a quienes quieran trabajar desde el psicoanálisis, en otros campos disciplinarios.           Otra de las aportaciones sería entonces, como diría Paul Laurent Assoun, el método para acceder a lo inconsciente, a lo no dicho, lo no sabido o incluso lo ni siquiera pensado. Fenómenos que encontramos en el trabajo individual pero también cuando trabajamos con grupos o con instituciones. ¿Qué dicen con lo que hacen y/o dicen emergentes dinámicos y verbales?.

 

Desde luego que todo esto implica una formación específica para quien quiera trabajar desde el psicoanálisis y poder escuchar y devolver a los sujetos aquello que les permita seguirse escuchando.    Para poder trabajar, como decía George Deveraux, de la ansiedad al método en las ciencias del comportamiento; hacia el esclarecimiento de aquello que cada uno sabe sin saber, para poder acceder a la conciencia, a la palabra y al sentido de lo sentido.

 

                                                                                                                                                             Maria del Carmen Pardo y Brügmann

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

La vida no se resuelve con slogans de autoayuda.  Las más de las veces, la escucha activa de un psicoanalista que no obliga a mantener una sonrisa forzada, un psicoanalista que escucha el dolor sin prescribir recetas placebo, es un camino a tomar para aquellos caminantes cansados de las píldoras de la felicidad que pocas veces ayudan de manera  duradera.  Hay cambios que están en uno mismo, pero que necesitan dos cabezas concentrándose en una. 

 

Paulina Palacios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

La depresión es efecto de un daño en la estructura narcisista a nivel de los puentes verbales.   Las palabras perdidas hacen del deprimido un desaparecido que retornará como sujeto al inscribir una historia que hace mucho tiempo espera poder inscribirse.   La intención perversa del borramiento de la memoria por parte del terror de estado, y de todos los terrores (aterrarse=perder tierra), afecta la función de transmisión entre las generaciones.   Es por ello que cualquier intento de borrar la historia, es decir, de excluir del futuro a cualquier ser humano, es un crimen de lesa humanidad, ya que atenta contra las fuerzas de sobrevivencia de la especie.  La sobrevivencia de la humanidad depende en general de las funciones de transmisión y particularmente de la función paterna.

La desaparición, desinscripción, borramiento de palabra, de nombre, es el asesinato del futuro de todos.   Excluir del mañana a uno solo de la especie es volver al canibalismo primordial del mito de Tótem y tabú. El que busca esta atrocidad está suponiendo que es posible la refundación de la humanidad borrando la historia.   Ése se equivoca, sufre de una criminal y loca certeza. Antes de lograr borrar la historia, la barbarie borrará la vida de la Tierra.

Inscribir la memoria excluida es para la clínica psicoanalítica una cura de la depresión, y para la sociedad un acto de justicia, el fin de la impunidad.   El interés del psicoanálisis confluye con los intereses de la sociedad en una misma esperanza: recobrar el futuro viajando al pasado. Ésta es la travesía que va del silencio a la palabra.

 

Alejandro Salamonovitz W.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin duda que para hacer un cuerpo primero necesitamos un organismo vivo, pero éste  no  basta para hacer un cuerpo.  Un organismo sin el deseo de otro muere.
Cuando aparece la enfermedad. ¿Para qué un psicoanálisis?    Para preservar el nombre propio y éste no sea ocupado por el nombre de la enfermedad, para  que el sujeto se apropie de su cuerpo y lo transforme en un cuerpo de deseo y no de enfermedad.


Yolanda Alquicira 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

El Psicoanálisis trabaja con la angustia. Va trazando un itinerario de la intimidad que hace posible poner palabras a su gestación y gestión, y, por tanto, que dan sentido a eso sentido. No atiende a la demanda de su supresión inmediata, sino que profundiza en sus razones, en sus encubrimientos, en los rostros y  máscaras que escribieron la novela que intentó sedarla, mitigarla. Es por ello, entre otras muchas razones, que no es ni psicoterapia, ni medicina. Y es por ello, también, que no es palabra prediseñada, ni discurso que reclame complicidad alguna, sino oportunidad de creación de palabra propia.

 

Carlos Fernández Gaos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Psicoanálisis para qué? para entenderse, conocerse y no ocultarnos más de nosotros mismos. Sirve para aprehender la palabra propia, sin dejar que prime la de los demás. Sirve para mentirse menos, pensarse más y sentirse menos dividido respecto al desear.


Paulina Palacios Canudas.

 

 

 

 

 

Constantemente en la clínica se escuchan planteamientos como: ¿Para qué vivir?, ¿Qué sentido tiene?, Preferiría estar muerto, expresados con un enorme cansancio y desinterés por lo que les rodea, alteraciones del sueño, consumo de sustancias o conductas de riesgo, entre otros.  Todo esto como un telón de fondo de su vida, ningún síntoma muy vistoso, nada que haga pensar a quienes los rodean que algo grave les pasa. Pero ahí está, se escucha ese velo melancólico que puede tomar diversas vías, incluso la muerte.

 

Olga Granados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

… el psicoanálisis hoy es una fábrica de poesía que cuenta lo que nunca se dijo, lo que nunca se pensó y que sin embargo está presente en cada acto de la actualidad que estamos viviendo.

 

 Separados de la palabra, apostamos a inventar un poema que mana del cuerpo.  Son versos del alma que alivian el padecer doloroso, ya que a pesar de todo el deseo aún vive.

 

Alejandro Salamonovitz.

 

 

 

 

 

 

¿Por qué un psicoanálisis? Podría ser para no perder la razón, la palabra propia, en favor de tener La Razón, ésa que no escucha a otra, de ése que no escucha a otro.

 

Carlos Fernández Gaos.

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA

 

Hoy nos enfrentamos en la clínica con lo que he llamado “Enfermedades del silencio”.  El enfermo, el que no firma, el que habla sin hablar. Sus palabras son silencio, presencia ignorada por el prójimo. Es un fantasma encarnado que deambula por un mundo que no lo ve ni lo escucha. El enfermo de silencio no existe.

 

Alejandro Salamonovitz.

 

 

 

 

 

 

 

CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA.

 

La clínica actual es la de la escucha de los gritos del deseo enmudecido, por estar alienada su palabra en un sentido ajeno que no es el de la moral, como en los tiempos de Freud, sino el de la razón…con demasiada frecuencia escuchamos en el consultorio el conflicto en el que viven los pacientes por no saber si lo que quieren, lo que desean, es correcto, pero sancionado por una moral regida por la razón.

 

Carlos Fernández Gaos.

 

APERTURA DE LA CLÍNICA DE ATENCIÓN PSICOANALÍTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

 

“Sobrevivir es una técnica, vivir es un arte”

 

¿Para qué analizarse?

 

Drama de todo Sujeto errante, que no errado, caminar a la deriva esperanzado en el encuentro del lugar pleno del que lo exilió la palabra. No es posible no ser vulnerable, frágil, débil, a la seductora promesa de una palabra, una razón, capaces de devolvernos al lugar perdido; al paraíso perdido. Una palabra que nos inscriba en una historia de vida (debida) ya contada, certificada por una razón interesada en sujetar. El Sujeto, sujetado a ella, paga como peaje la rendición de la trama que sería fraguada con su palabra; su drama íntimo y singular, sus angustias dolores y sufrimientos como condición y ocasión de crear una historia propia, no la escrita. Para eso es un análisis, para devolverle esa oportunidad de crear su vida; hacer de su vida una obra de arte, ese es, a fin de cuentas, otro paraíso del cual sobrevive exiliado.

El análisis es un espacio de escucha donde profundizas en lo que te sucede y te haces cargo de ti; donde el sufrimiento o la angustia no se taponan con medicamentos, drogas o evasión.

Es un espacio para resolver y decidir para vivir.

 

Para citas en al teléfono:

5534552295.

 

 

 

 

 

 

“La terapia psicoanalítica se creó sobre la base de enfermos aquejados de una duradera incapacidad para la existencia; y estándoles destinada, su triunfo consiste en que pudo devolverles a un número significativo de ellos, duraderamente, esa capacidad… para el individuo que la padece, una neurosis grave no tiene menor importancia que una caquexia, una de las grandes enfermedades mortales”.

Freud, S.1904

 

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